En el corazón del Valle del Pas, donde la tradición se entrelaza con el paisaje, nació en 1968 una pequeña empresa familiar que cambiaría para siempre la manera de saborear los productos típicos pasiegos. Sobaos y Quesadas Luca es, desde entonces, sinónimo de autenticidad, artesanía y excelencia gastronómica.
Hoy, más de medio siglo después, es su nieto Óscar Fernández González quien ha tomado el testigo. Formado en ingeniería informática y con experiencia en auditoría de cuentas, Óscar decidió dejar atrás la corbata para ponerse el delantal y continuar el legado familiar.
“No fue difícil”, reconoce. “Lo que me movió fue la ilusión de llevar nuestro producto más allá de Cantabria, de que se conociera el sabor pasiego como una delicatessen nacional”. Y así ha sido. Con una clara apuesta por la elaboración artesanal, el control de calidad y una venta exclusiva a través del obrador de Alceda, la tienda de Santander y su plataforma online, Sobaos y Quesadas Luca ha sabido combinar tradición y modernidad con una coherencia admirable.
Para Óscar, el sobao es un producto gourmet. No admite artificios. “El sobao tiene que saber a sobao. Solo lleva cuatro ingredientes básicos: huevos, azúcar, mantequilla y harina. Y un toquecito de sal”. Cualquier innovación que lo desvirtúe, lo aleja de su esencia.
Este rigor ha llevado a los sobaos de Luca a obtener premios como el de Comercio Creatividad 2018 y a ser reconocidos por su sabor superior. Cada pieza se elabora a mano, sin prisas. Una producción limitada pero de una calidad excepcional.
Aunque el sobao es el producto más icónico, la quesada representa más del 50% de las ventas. Elaborada principalmente con leche fresca de la zona, mantequilla y un leve toque de canela, la quesada de Luca fue elegida en 2017 como una de las siete maravillas gastronómicas de España. “Una buena quesada debe recordar a leche frita y mantequilla”, dice Óscar. “Tiene pocas calorías y es muy energética, ideal incluso para deportistas”.
En Alceda, el obrador nunca cierra. Está abierto los 365 días del año, como homenaje al trabajo incansable de sus fundadores. Todo se hace allí, sin delegar ni externalizar. También las galletas pasiegas, elaboradas una a una con mantequilla de la zona, sin maquinaria. Cada paquete, una edición limitada que evoca las recetas de la abuela.
Aunque el ecommerce solo representa un pequeño porcentaje de las ventas, ha abierto la puerta para que cualquier persona, en cualquier parte de España, pueda descubrir el sabor de estos productos. “Cada vez más personas dicen: ¡qué bueno es!”.
Sobaos y Quesadas Luca no pretende estar en supermercados. Su apuesta es firme: calidad frente a cantidad, tradición frente a industrialización. Y sobre todo, un compromiso con Cantabria, su cultura y sus sabores.